jueves, 31 de diciembre de 2020

2020.



Desde julio que no escribo por aquí. Creo que este año ha sido difícil para todos, así que asumo es comprensible que haya dejado el blog de lado durante un tiempo. No quise romper mi tradición de hacer un resumen/reflexión de cada año, así que aquí va mi 2020.

ENERO.

Comencé este año con tratamiento farmacológico para la ansiedad y depresión, además de estar en terapia con mi psicóloga. Sumado a esto, estuve en exámenes por una mancha que me apareció en el brazo y que iba agrandándose cada día. A pesar de estar nerviosa por los resultados, tuve un cumpleaños maravilloso con mis amigas y familia, además de viajar a Coquimbo junto a Gemeli y mis papás. Fueron unos días relajantes cerca de la playa y reconectarme con el mar.


FEBRERO.

Comenzando el mes me diagnosticaron lupus subagudo (afecta a la piel) que posiblemente podía ser temporal por los antidepresivos o la falta de vitamina D (aunque la mancha apareció antes de tomar las pastillas, pero es algo que aún debo confirmar con exámenes). Recibí esta noticia cuando mi familia estaba en Antofagasta, por lo que Gemeli fue quien me acompañó a la hora con la dermatóloga y fuimos a comer al Atami luego de recibir la noticia. Al llegar a casa lloré por todo. Podía ser temporal, podía volverse un lupus sistémico (ese que puede afectar a cualquier zona del cuerpo) o mantenerse en un lupus subagudo. Fue algo que me dio miedo y me chocó, además que me prohibieron tomar sol y taparme lo máximo posible (usando un bloqueador especial). Con los días fui aceptando más esa noticia y haciéndome responsable al cuidarme.

Dentro de toda esta situación, pude tener un fin de semana junto a mi mejor amiga y Gemeli donde lo pasé increíble. Otra amiga querida vino junto a su hijo y fue un día de piscina increíble. Vino una amiga de Gemeli y fuimos a pasear al parque del estadio, además de comer y tomar tecito en Isis Cakes. También mi psicóloga me dio de alta, aunque debía mantener el tratamiento farmacológico.


MARZO.

Algo que agradezco de Marzo es que aproveché al máximo de salir sin saber que se venía una cuarentena después. Fui a mi café favorito junto a Gemeli después de una mañana de envíos, me junté con el solcito de mis amigas a comer y tomé chocolate en el Starbucks con Gemeli. Recibí el Animal Crossing en el momento justo para pasar toda la cuarentena jugando ese maravilloso juego. También mi doctora me dio de alta indicándome cómo y cuándo debía dejar las pastillas.


ABRIL.

El comienzo de la cuarentena en Temuco. Aprendí a tejer y fue el pasatiempo que me trajo mucha calma durante los días, además de mantenerme ocupada. Pasé tardes en el patio junto a los gorditos, en una hamaca que había. Tuve mi primera crisis de pánico del año, súbitamente al despertar por la mañana. Tuve el peor dolor de cabeza que me dejó llorando por la noche, donde mi familia me cuidó y se preocupó. Completé mis suplementos de vitamina D.


MAYO.

En abril creé mi Patreon, pero mayo fue el mes de comenzar a organizarme para trabajar en él junto a la tienda. Maca comenzó a ayudarme con los envíos, ya que no me atrevía ir a Starken por el covid (es alguien que me ayudó muchísimo para seguir con mi trabajo). Comencé a pedir los materiales para trabajar de manera online, algo que se me hizo muy cómodo para seguir. También nos atrevimos a pedir comida a domicilio, como hamburguesas del Jack's o cafecito de Starbucks. Recuerdo que nos daba un poco de miedo haha.

JUNIO.

Dentro de este mes me pegó fuerte la nostalgia con Naruto, anime que me adentró a todo el mundo del anime y manga a los 9 años, por lo que terminé viendo el anime de Naruto Shippuden, viendo las pelis de Naruto y comprándome un juego para la Switch haha. Logré obtener un dominio para el blog, cambié de plataforma la tienda a una página web para que fuese más cómodo para mí, además de aprender a pintar con acryl gouache. También fue el término de tomar el antidepresivo.


JULIO.

Fui al oftalmólogo durante julio, mi primera vez saliendo durante la pandemia. Fue bastante extraño, usar mascarilla, lavarse las manos muchas veces, alejarse de las personas si pasaban cerca, etc. También me corté el pelo en casa, mi peluquera favorita fue a cortarnos el pelo a todas en mi familia. Tenía miedo de la situación, pero la mascarilla y la limpieza me ayudó mucho para sentirme más segura. El corte de pelo me hizo sentir bonita. Ese mes Gemeli me dio un regalo sorpresa que tenía preparado hace meses: un amigurumi de Sasuke. Fue algo que me sorprendió muchísimo y un detalle que adoré. Sasuke es mi personaje favorito de Naruto, era el que adoraba cuando pequeña, a pesar de que es un tóxico increíble hahah. En mi adolescencia me deshice de muchas cosas de anime por vergüenza, así que volver a tener algo de uno de mis animes favorito se sintió maravilloso.


AGOSTO.

Aromos, preciosos aromos. Por suerte fuera de mi casa hay varios de ellos, por lo que pude fotografiarlos y admirarlos a pesar de la pandemia. Agosto fue un mes de harto trabajo para la tienda y patreon, preparé muchas cosas nuevas y mandé hacer los washi tapes, calcetines y las telas de los estuches. Me motivó mucho poder invertir en productos nuevos, donde patreon fue un tipo de sueldo (pequeño) que me permitió seguir pagando cosas como la tienda online.


SEPTIEMBRE.

Septiembre fue un mes difícil. Comencé tomando un curso de Agencia Mochi para profesionalizar una marca, algo que me inspiró mucho para implementar el próximo año (ojalá). Decidí tomar una pausa de las redes sociales para descansar, pero sin duda no fue cómo lo esperaba. Tuve una crisis donde Gemeli me consoló ya que mi familia trajo una visita y eso me asustó mucho (además de ser muy irresponsables), sentía tanto miedo y rabia por todo que terminé enfermándome del estómago y lo pasé en cama. Denisse me convenció de jugar Fall Guys y fue un juego que me ayudó mucho para despejarme y probar algo nuevo (juego de pc). Junto con discord podíamos hablar, gritar y reír por lo que pasaba en el juego, además que a veces invitaba a otras personas a jugar. Fue como socializar nuevamente, realmente me di cuenta cuánto extraño poder salir y juntarme con mis amigas.

Si ese mes no fue lo suficientemente malo, culminó con la pérdida de mi mascota de 13 años, Max. Era algo que se sabía, fue una decisión familiar tras verlo mal los últimos días, pero el día que lo hicieron dormir, no nos llamaron para poder estar con él. Despedirse de él. Siento que es algo que cargaré de por vida, pero lo amé mucho y sigo agradeciendo haber crecido junto a él. Me acompañó en mi etapa escolar y universitaria. Qué increíble.


OCTUBRE.

Tras la pérdida de mi mascota decidí no hablarle a nadie de la familia. Sentía decepción más que enojo por no habernos avisado. Papá nos pidió disculpas por ello, algo que agradecí mucho, porque necesitaba saber que no fue con alguna intención, que no fue porque nos odiaban. Me sentía tan fuera de mi familia, tan fuera de lugar desde hace meses. Pero eso no fue suficiente y hubo una catársis familiar donde todos dimos nuestra opinión, donde terminé teniendo la peor crisis de pánico de mi vida. No dejaba de llorar, me dolía muchísimo el pecho, me faltaba el aire, no sentía las piernas. Sentí que no terminaría nunca, mientras toda mi familia intentando ayudarme para contenerme. Al final fue mi cuñada quien me ayudó guiándome para respirar y contenerme, además de llorar todo lo que necesitaba. Esta situación me hizo cambiar completamente la percepción que estaba teniendo de mi familia.

Después de ello estuve sufriendo mucho de insomnio. Pude ir a la psicóloga de forma presencial, nuevamente con un terror horrible por el covid. La sesión fue algo incómoda por el lugar y la mascarilla, pero admito que me dejó tranquila para seguir, que debía retomar mis herramientas de autocuidado (dibujar, escribir) y confiar en las medidas para salir tranquila (mantener distancia, uso de mascarilla, lavarse las manos). Su consulta es al lado del mall, por lo que primera vez me atreví a comprar unas donas para llevar a la casa. Fue extraño, pero liberador.

También fue el mes cuando estrenó la segunda parte de la última temporada de Haikyuu. Estaba tan emocionada por ello, que decidí contratar Crunchyroll para verlo en el mismo día de estreno. Si les gusta el anime, siento que es una buena inversión (además que me permitió ver Naruto Shippuden en calidad haha). En cuanto a trabajo, fueron días cosiendo los estuches para la tienda. Retomar la máquina de coser fue muy lindo. Ah, y me creé un twitter (bueno, ya lo tenía, sólo que comencé a usarlo de verdad).

NOVIEMBRE.

Comencé el mes mandándole un mail a mi psicóloga de cómo me sentía, de qué miedo estaba sintiendo (a pedido de ella para evaluar si iba nuevamente a terapia). No hubo respuesta. Traté de aguantar, de sentirme bien. Cada vez que mis hermanos salían o se juntaban con alguien me daba terror, sentía que no podía respirar su aire, que no me sentía a salvo en casa. Que me iba a morir. Y surgió nuevamente a algo que le tengo terror: la muerte. Y no dejé de pensar en ello, que íbamos a desaparecer, que todo esto iba a desaparecer. Todo negro, todo sin sentido. No pude salir de ahí, no le encontraba sentido a la vida, para qué. Me sentí tan vacía. Tuve pequeñas crisis donde lloraba, hasta que no pude más y le rogué a mi papá que me abrazara. Me dejaron estar en su pieza, donde no dejaba de llorar, donde no sentía más energía, sólo me quedaba acostada. Estuve de acuerdo a que me llevaran a una doctora, hora que consiguió muy rápido Big sister. Volví a un tratamiento farmacológico, un antidepresivo y un ansiolítico para dormir.

Mis días fueron estar en cama, sin energía. Mis papás me llevaban desayuno, comida o tecito, además de Gemeli. Me cuidaban mucho, me dejaban dormir cuánto necesitara. No podía estar en mi pieza, me presioné una noche en dormir ahí para no "molestar", pero no dormí bien. Volví a la pieza de mis papás (hasta el día de hoy sigo aquí). Subí esta ilustración a instagram para tratar de soltar, de expresar. Recibí muchos, MUCHOS comentarios y mensajes de apoyo, de palabras tan bellas para mí. Se los agradezco mucho, aunque en ese momento no pudiese sentir más que tristeza. Hasta ex compañeras de liceo me hablaron para darme ánimos, que pensarían en mí. Un detalle muy lindo. 


DICIEMBRE.

La primera semana de diciembre fuimos a Santiago junto a mis papás por un trámite que tenía que hacer mi papá. Me invitaron para despejarme. Viajamos en auto, con todos los cuidados posibles. Viajar en auto siempre me trae nostalgia, por más miedo que sienta a veces de chocar. Escuchar música y ver el camino, dormir. Llegar a Santiago fue un cambio tan grande, que sentí que en cualquier momento colapsaría. Nos quedamos en un depto, en un piso 16, que me hizo sentir terror mirar por el balcón. Me dolía la cabeza, me sentía agotada, con miedo. Como si el edificio se fuese a caer. Me duché y me fui a dormir. Los días siguientes fueron mejores, mucho mejores. Fuimos al Parque Arauco a comprar, llevamos/pedimos comida para comer en casa, descansamos, compramos cafecito y churros. Pedimos más comida. Comí muy rico, dormí muy bien. Compré varias cosas bonitas. Fueron como unas vacaciones que necesitaba hace mucho.

Volver a Temuco fue volver a la realidad, una realidad donde tenía que ser responsable de mí. Una querida amiga mía me recomendó una psicóloga que atiende de forma online, por lo que decidí probar una nueva terapeuta al no sentirme tan escuchada por la anterior (alguien que guardo con mucho cariño, porque me ayudó en años anteriores). Ha sido un proceso muy difícil, de no sentir nada, de llorar mucho, de revivir traumas, pero me siento agradecida que mi papá me permita este tratamiento. De tener una terapeuta que me está gustando mucho, que ha sido muy profesional y que cumple súper bien la hora (hasta hay veces que nos pasamos y lo encuentro admirable).

He tenido una rutina de salir al patio con una mantita para sentarme, de estar con los gorditos. De volver a admirar los pequeños detalles. Pude recibir (al fin) después de tanto tiempo los washi tapes que mandé hacer, un producto que añoraba un montón hacer. Que nunca pensé que podría hacer. Me dediqué a escribir tarjetas de Navidad para toda mi familia y amigas, regalarles tecitos. Tuvimos una Navidad muy diferente, sin Big bro. Una situación complicada al no querer cumplir una simple cuarentena por un caso cercano de Covid, de pensar que saldría positivo y todos nos contagiaríamos. Al final salió negativo, lo que agradezco mucho (aún así él debe hacer cuarentena). Comimos rico, tomé fotitos (algo que hace mucho no disfrutaba), abrimos los regalos todos juntos. Al parecer estoy en esa edad donde sólo se recibe ropa haha. Así que me mimé y me compré libros en Buscalibre después. He disfrutado estos días armando mi planner del 2021, de decorar con papelería que me gusta, de dibujar un poquito. Para mí. Por mí.


Espero con todo mi corazón que estén bien, que el próximo año sea tranquilo y esté lleno de salud para ustedes. Estoy yendo de a poquito con todo, tomando pausa de Patreon, de volver a disfrutar de dibujar y escribir. Creo que este año sin duda me ha enseñado que no todo tiene que ser rápido, que es primordial la salud mental. Les deseo una muy linda noche :-)

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  1. Happy new year Michi and all the good to you, it's truly tough <3

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  2. me encanta leerte siempre Teffy. También sufro de ansiedad y este año ha sido realmente difícil, entiendo todo lo que comentas. Lamentablemente este año perdí a 3 de mis 4 mascotas. Dos de ellas, sue fueron en enero con un día de diferencia. Eran las más cercanas a mi y aún lloro por ellas. Una de ellas, era mi razón de vivir.
    Poco a poco estoy tratando de sanar, porque aún duele.
    Me alegra mucho de que estés mejor y estés retomando lo que gusta.
    Feliz año <3

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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